xxxxx dice:
cada vez escribes peor
Jxxxxx Mxxxxx dice:
y quién chucha dice que quiero escribir mejor?
Tengo el cabello largo porque cuando sea lo suficientemente grande me arrancaré uno, y le coseré la vagina a la noche. Soy un tiranuelo bananero en mi isla de semen - to. Ahí Vamos.
- Oe, oe, huele a ganja - me susurró Rodrigo a las tres de la mañana.
- Chucha. Serio, ¿no?
- El Sergio se arma sus porros cuando termina todo.
- Ese conchesumadre no hace nada, y come más que los novios, los padres y los padrinos juntos.
Los últimos invitados, los más alcoholizados, siguen discutiendo en el salón. Es la segunda vez que soy mozo en un matrimonio, y siento que es la octogésima cuarta, no quiero volver a hacerlo; pero necesito el dinero, ¿Para qué?. A ti qué chucha te importa, el cuento todavía no termina. Sergio es el hermano de la dueña del catering, y nuestro supervisor, es lo único que interesa ahora. Nos demoramos lo más posible en cada ronda, lavamos menos platos de los que deberíamos, y tratamos de meter toda la comida posible en bolsas que terminan en nuestras mochilas. "Que dice que le enfríe su Red Bull. ¡Fueramier...!. me paso la lata por los huevos y la pongo con el hielo que sacaremos cuando toque la ronda de whiskey".
- Me gustaría ser invitado, carajo, estar sentado, comer, huevear; todo, menos bailar. Me ahueva cuando una chica insiste en hacerlo. No me voy a casar, carajo, nunca, domesticar a una flaca es una huevada.
- ¿Domesticar?, ja, ja, ja.
- Me ahueva cuando se hacen las estrechas. Bien que todas quieren tener un pedazo de pene adentro. Por eso nunca me hago problemas, nunca estoy mucho tiempo detrás de una. Si cae, cae; si no, no. - Rodrigo es un pendejo.
- Por eso estás tres años detrás de Carol, huevón.
- Yo no quiero nada con esa cojuda, me gusta, pero sólo somos amigos. Además ahora estoy con una flaca mejor. Tiramos siempre. Tal vez pueda estar con ella después, total, seguimos siendo amigos y vivimos cerca - Rodrigo en verdad está muy enamorado de Carol.
- Chucha - Yo estoy más enamorado de Carol que él.
Nos ordenan desarmar las mesas, agrupar las sillas, y subirlas al camión que ya está en la puerta principal del salón. Otro grupo ya nos adelantó, mozos más jóvenes están cargando cajas de platos. Quisiera arrepentirme del día en que decidí trabajar en esto. Estoy pagando cincuenta soles la noche. Tienes que traer un pantalón negro y una camisa blanca. Déjame tu número, tengo un evento este sábado, pero ya llamé a todos los mozos; si hubieras llegado antes, ya te habría puesto a ti. De todas formas, te llamaré para el próximo. Cuando vienen así, por su cuenta, es que quieren el trabajo. No, no tienes qué agradecer. Sí, te llamaré con anticipación, en la tarjeta está mi número y dirección. Hasta luego. Cuídate.
- ¿Aló?
- Facundo, soy Beatriz, del Buffet
- ¡Ah!, Buenas noches, señorita Beatriz.
- Hola Facundo. Un chico me ha llamado para cancelar su participación. ¿Estás disponible para este sábado?
- ¡Sí!
- Entonces, el sábado a las dos, en la dirección de la tarjeta te estamos esperando. No olvides el pantalón y la camisa.
- Muchas gracias por la oportunidad.
- No hay de qué. Cuídate. Nos vemos.
Estoy perdido en José Luis Bustamante y Rivero. Debí pedirle más referencias a la tía. "Por la Estados Unidos". Sí, cojuda. Dónde mierda quedará su maldita casa. Esta parte de la ciudad siempre ha sido mi coliseo de toros. En mis peores momentos me da por venir a pasear por estos parques pequeños e infinitos, a fumar hasta sentir asco y dolor de cabeza; caminar, y arrepentirme de hacer una llamada en cada teléfono público que encuentre. Parques tristes de José Luis Bustamante, quisiera ser un vagabundo eterno en sus pastos tristes, amarillentos y duros; en sus concretos, suaves a los pies de clasemedieros marihuaneros. Aquí los pasos de la vida no duelen tanto, y todavía vale la pena seguir caminando. He venido porque tu aire tiene efectos canábicos, místicos, alucinógenos y milagrosos. Aquí no está el torero, pero uno camina en círculos con las banderillas clavadas en la espalda; mientras la gente alrededor mira con morbo, y extrañada. En verdad, no saben que el torero es uno mismo. Carol, Rodrigo y los otros viven por aquí, pero nunca he venido a buscarlos. Siempre vengo a perderme solo, a encontrarme en alguna grieta, o bajo las piedras solitarias que están donde el césped se ha resistido a existir, donde ya no vale la pena vivir.
- ¡Buenas tardes!
- Perdón, no encontraba la dirección. - (Calla, vieja de mierda; en mis adentros)
- Deja tu mochila y ayuda a cargar lo que falta.
Hay dos camiones, cada caja de platos pesa unos veinte kilos, las sillas están dispuestas en grupos de diez, y somos ocho mozos entre 16 y 21 años. Junto a Rodrigo hemos hecho, como Rómulo y Bieto, un equipo de - la - granpú, para esto del mozeo. Ambos tenemos 19 años, estamos misios, mas siempre decimos que estamos siendo independientes; viviendo todavía con nuestros padres. Nunca pensé encontrarlo aquella primera vez que trabajé en esto. Llegué y ahí estaba, cargando las cajas, levantando las sillas, acomodando las tablas para las mesas. "¿Oe, qué haces acá!" - con una sonrisa amable, tal vez lo suficientemente irresistible para sus agarres. Hay tres puestos: mozo, barra, y maître (meitri, como dicen), este último gana cinco soles más; pero tiene otras responsabilidades y trabajo adicional, no creo que la pequeña cantidad extra lo valga. Con mi compinche, nos hacemos pendejos lavando menos platos, es sencillo. El meitri saca su cuenta; tantos platos, tantos mozos, tantos platos por cada mozo; y cuando termine la fiesta, cada mozo a lavar la misma cantidad de platos cada uno. pero tiene otras responsabilidades y trabajo adicional, no creo que la pequeña cantidad extra lo valga.Con mi compinche, nos hacemos pendejos lavando menos platos, es sencillo. El meitri saca su cuenta; tantos platos, tantos mozos, tantos platos por cada mozo; y cuando termine la fiesta, cada mozo a lavar la misma cantidad de platos cada uno. Pobres chibolos, los nuevos, siempre los dejan lavar al final. La primera vez lavé al final, hijos de puta, me dejaron como ochenta platos. Con mi pata, hasta metemos cuerpo con tal de ser los primeros en lavar, y hacernos los cojudos con los que no lavamos. El meitri huevón, lava los cubiertos.
Facundo dice:
Tengo miedo de verte,
necesidad de verte,
esperanza de verte,
desazones de verte.
Tengo ganas de hallarte,
preocupación de hallarte,
certidumbre de hallarte,
pobres dudas de hallarte.
Tengo urgencia de oírte,
alegría de oírte,
buena suerte de oírte,
y temores de oírte.
O sea, resumiendo,
estoy jodido
y radiante.
Quizá más lo primero
que lo segundo,
y también
viceversa
Carol dice:
¬ ¬
Facundo dice:
Benedetti
Carol dice:
genial jimenez
tienes balcón?
iria a tu casa
pidiendo algo que alimente mi mediocre corazon
"jimenez , deja caer tu larga cabellera"
Facundo dice:
no tengo balcón, y tampoco soy un rapunzelo
pero puedes venir
cuando quieras
Carol dice:
jajajjaja
Facundo dice:
si no te pierdes
y llegas entera
Carol dice:
divisare algún prostíbulo
Facundo dice:
sin orificios adicionales a los que ya tengas
Carol dice:
cerca de un parque
al frente de una pista
y me quedaré afuera
para no atormentarte
Facundo dice:
siempre me atormentas, enemiga
en sueños
y en vigilia
cuándo dejarás de llover?
Carol dice:
cuando las flores dejen de florecer por mi causa
y los insectos corran despavoridos por tu presencia
Facundo dice:
PROBLEMA
aquí todo es de un cruel cemento
el único rincón verde es uno muy secreto, en mi cuarto.
Carol dice:
jajajjaja
no
en el jardin de los presentes, enemigo
Facundo dice:
ahí nada podría hacerme daño
Carol dice:
la cabeza me va a explotar jimenez
Facundo dice:
no ha cesado? hace mucho que estás con esas cefaleas
por qué no vas al hospital?
Carol dice:
NO QUIERO
Facundo dice:
No, Carol, enemiga, mi misión
es velar por que pases más tiempo en este mundo ingrato
para que sufras más
no te dejaré morir
tienes que cuidarte
espero que no te encuentras cuando creas que no te necesitas
Carol dice:
jimenez, estas loco
yo también
envídiame
Facundo dice:
es tarde, Carol, enemiga.
Carol Viviana
no te apagues
Carol dice:
muy tarde
Facundo dice:
otras noches te esperan
Carol dice:
si
adios
Facundo dice:
a Dios, no
a ti
Carol
a ti
No soy escritor, sólo tengo un blog, busco un estilo, una forma de vivir más allá de mi cuerpo hambriento de una mujer desnuda, sediento de su vagina húmeda y ansioso por el caos erótico formado entre sus gemidos y su cabello suelto. Mi nombre: Facundo Jimenez Pretto, nunca hice algo bien y tengo casi veinte años; mi mejor amigo: Rodrigo Málaga; su flaca: mi amor platónico; mi flaca: una puta, que no sabe que... soy su flaco. Lucía, cuerpo perfecto, no implicada, educada, sexy, solo salidas y no respondo privados, francés natural, griego, posturas, atiendo de.... Lucía, española, cinco celulares en la cartera, inseparables lentes oscuros, herida de bala en el hombro, senos duros por los implantes. Estoy trabajando en: "Washington está muerto". Ese tema es ambicioso, la muerte, tiene que estar bien hecho, leeré más. Washington está vivo, pero ha muerto, sigue vivo, pero ha muerto, seguirá vivo, pero tal vez fue asesinado. En un instante de su vida ha muerto, pero sigue vivo. Muere en su ley, el conchesumadre. En verdad estoy atormentado, quiero exorcizarme escribiendo; mi vida terminó aquella noche, ya no siento que siga en el mismo lugar. Washington es mi reflejo en un espejo cóncavo, y yo me he venido a ubicar de tal manera que la imagen se forme en una pantalla de papel. Escribir es enfrentarse a uno mismo y, casi siempre, perder. Tal vez sólo después de postear, pueda saber que tan malo soy. Washington es una bestia egoísta y abusiva. La consigna: Publicar y no leer atrás.
Rodrigo dice:
media surrealista tu idea
compadre
Facundo dice:
escribo por terapia
Rodrigo dice:
vas a escribir unas canciones para mi banda
Facundo dice:
no me jodas
cuando dejen de sonar como nirvana
cuando ya no huelan a espíritu adolescente
tira de huevones
Rodrigo dice:
calla
tu no sabes nada
"Yo era un hombre bueno,
si hay alguien bueno en este lugar.
Pagué todas mis deudas,
pagué mi oportunidad de amar.
Pagué todas mis deudas,
pagué mi oportunidad de amar.
Sin embargo estoy tirado,
y nadie se acuerda de mí.
Paso a través de la gente
como el fantasma de Canterville."
Charly García alguna vez compuso algo sobre un hombrecito gris, llamado Natalio, Natalio Ruiz. Un pequeño ser anacrónico, que se enamoraba con "versos de un tiempo que mi abuelo vivió"; que súbitamente desaparece, dejándonos angustia por su paradero, esperanza de que esté un lugar mejor. Washington, contador. La mitad de su sueldo es para putas; la cuarta para sus deudas; y lo que queda para vivir sin gloria, pero sin pena. Sí, es fanático de Calamaro. Trabaja para una empresa minera, en una planta de cilindros hidráulicos. Tiene que tener a una prostituta por lo menos cada tres días, escatima poco cuando se trata de ellas. Pingashington, merecida fama de putero incurable. Comienza con las de trescientos, sólo una al mes, además no están siempre disponibles. Las de ciento-cincuenta la hora, suelen demorar para llegar al departamento, cansado de esperar, se dirige al discreto burdel de a cincuenta el polvo; pero no puede con su genio, él tiene que tirar, tenga o no tenga dinero, tiempo, ganas o pene. Se masturba en las vaginas de diferentes mujeres, a diversos costos. A veces no puede eyacular, en otras se queda dormido. No sé, no soy sicólogo, tal vez sí, como te parece oír el eco en un cuerpo vacío. No sé que le pasó, yo lo conocí ya con esa adicción. Cuando se va quedando sin dinero, y ya no le alcanza para ir al de calle Atahualpa; busca en los periódicos, anuncios de treinta, de veinte. Llama al número publicado, contesta una voz cuarentona, que lo trata mal, o la misma gorda que cita a todos en el mismo hotel.
- Esa esta rica - pensaba Washington, viendo su escote, sus piernas imprescindibles para el concreto, para la foto nocturna; para los periódicos, los policías, los taxistas; para el frío y la luz amarillenta de los postes.
- ¡Veinte soles, papi! ¿Vamos? - Ella mira los ojos de todos los hombres que pasan cerca, adivina sus intenciones. Hoy hay que pagarle al mayor Ferré.
- Muy caro - responde cortante, sin dejar de caminar.
- Te puedo cobrar quince, nada menos. - Cogiéndolo de la mano, gesticula sensualmente cada palabra, mientras sus pechos crecen, se inflan ante los ojos de Washington que se ha dado vuelta al sentir la mano extraña, y se encuentra con el escote bajo su nariz.
- Ya, mi carro está en una playa a una cuadra, vamos.
- No es así, papi. Tenemos que ir a mi local, aquí a la vuelta. Sígueme.
Entramos a un complejo habitacional que es más oscuro a cada paso. Ella toca la puerta de un departamento que no llama mucho la atención. Le abren, entro tras ella. Le pago, ella entrega el dinero a una mujer muy grande, que a cambio le da un preservativo sin marca, envuelto en papel higiénico. Cuento mi vuelto, treinta y cinco soles. El lugar está divido por planchas de madera y cortinas. Pasamos a uno de los improvisados cuartos de triplay, hay una cama, una silla y un vaso; son flores de Ruda.
- Tienes que apurarte porque aquí botan.
Se ha subido la minifalda, su tanga está en la silla, a lado de la puerta, junto al pantalón sin truza. Ella mira al techo, de costado, a su reloj, Quiero hacerle sentir placer, quisiera que grite aunque sea de dolor, que sienta algo por mi causa. Se ha puesto encima mío y su tetamenta aguada, caída y enorme se desparrama en mi cara. Mientras ella mueve las caderas para hacerme venir más rápido.
- Así es, Facu, estos trabajos dependen de las amistades.
- Estoy cansado, no jodas, Javier.
- Vuelve a hablarme así y te parto a patadas, mocoso de mierda. La culpa la tiene tu madre, por engreírte tanto. Galván va a llegar en cualquier momento. ¡Apúrate, carajo!
- Ya, ya bajaré. Además todavía no me he bañado.
El capitán Jimenez nunca quiso que su hijo postule a la escuela de oficiales; a él nunca le gustó ser policía. Sin embargo, lo hizo ingresar, llamadas por aquí, regalos por allá, sobornos más o menos importantes; al final, el hijo tendría que limpiar el nombre manchado en un incidente confuso en Ayacucho a mediados de 1987.
- ¿Dónde está este mierda! ¡Facundo! ¡Baja, carajo!
Le debieron dar de baja, pero sólo lo mandaron a Puno por 10 años, después a Tingo María por 5 años más. Nunca volvió a ascender. El único contacto que tenía con su hijo era por vía telefónica. Las conversaciones con Facundo, con el paso del tiempo, giraban en torno a dinero.
- Vago de mierda. Galván ya llegó, más te vale que ahora no las cagues. Tu majadería de desertar de la escuela nos ha costado mucho ya.
- Yo no soy vago, oe. Estudio Contabilidad.
El reencuentro de padre e hijo no fue emotivo. Tal vez todavía no se ha dado, los Jimenez no se pueden encontrar; en su casa, en sus mundos internos irreconciliables. Facundo y Javier saben, en el fondo, que algo, no importa qué, tienen que hacer.
Mierda. ¡Cómo hace bulla este catre! Esta ruda huele a mierda. Mierda, su cabello huele a mierda. Mierda, todo esto es una mierda. Después no tendré plata, y este polvo ni siquiera me está gustando. Mierda, mierda, mierda, mierda... ah... No, ni siquiera puedo venirme. Pa mi que esta gorda es torta, mierda. Gorda de mierda, pendeja. Machorra, pendeja.
- ¿Ya terminaste?
- No.
- Ya terminó el tiempo.
- Putamadre, hazme una paja entonces.
- No, ya me tengo que ir.
Me quiero bañar, carajo - Pienso mientras me abotono la camisa. Estoy sucio, este olor me da náuseas, lo siento en medio del cerebro. ¡Chuchasumadre! - digo, casi grito; cuando después de ponerme el pantalón, he notado que me han robado el vuelto. No tengo ni para el pasaje, carajo, este lugar es bravo...
- ¡Tú! ¡Mi plata, carajo!
- ¡Qué te pasa, huevón! - Me grita la prostituta que me distrajo mientras me vaciaban los bolsillos.
- ¡Mi plata, mierd...! - Le doy un puñete en el pómulo, su compañera sale corriendo, gritando algo que no comprendo. El segundo golpe, dirigido a su garganta para cortarle la respiración, es fallido, porque el primero la ha derribado. Apenas la veo tirada en la vereda, me preparo para darle una patada en el vientre, pero una bala precede a un carajo a veinte metros de mí.
Putamadre. No voy a morir aquí. No por treinta lucas, mierda. Mi visión periférica está acelerada, como cuando fumo yerba. Todo es veloz, pero no estoy consciente. La parca, para algo tienen que servir estos cojudos.
- Me han asaltado a tres cuadrás de aquí, con arma de fuego. Dos putas y su caficho.
- Suba a la móvil, vamos a peinar la zona.
Cuatro gatos negros rumbo a la comisaría de los reptiles. Negros gatos manchados de rojo. Rojos gatos negros, manchados de sangre. Sangre mensual, violencia vaginal. El anal es para mi marido, no lo doy. Cuatro gatos cubiertos de pólvora, maullando desventuras salvajes. La conchesumadre le ha dado mis treinta lucas al tombo. Colas erizadas.
- Este huevón está armado, carajo, ha disparado. No sean pendejos, esa cutra que han recibido es lo que me han choreado - Una de las putas, la que no está herida, se saca un zapato y me da en la cabeza con el taco, la sangre me cubre un lado de la cara. El faite de la pistola se me quiere tirar encima, pero el tombo grita: ¡Ya, ya, ya, carajo! Lárguense, no les quiero ver la cara. - ¡Verde! ¡Sucio policia, verde! Ojalá que a tu hijo le saquen la mierda. Te vendes por dinero. ¡Maldito, verde!
Me quiero bañar, mierda. No quiero llorar, carajo. Sólo quiero bañarme. ¡Qué he hecho! No debí permitirlo. Sucio Galván, viejo de mierda. Viejo conchesumadre. Hijo de puta.
- Lo trataré como el hijo que nunca tuve, Jimenez. Lo dejas en buenas manos.
Soltero maduro, mierda, mierda, mierda, mierda. Siento que todo mi cuerpo hace implosión, Hay un agujero negro en mí. Debí sospecharlo desde que vino a la casa.
- ¿Qué te parece el matrimonio homosexual, Facundo? - me dijo Galván
- No sé para qué se quieren casar, los matrimonios ya no funcionan, cabros ilusos. Que se casen si quieren, pero que no se divorcien, que se jodan.
- Ja, ja, ja. Qué chico inteligente. - Sonríe con su cara estirada.
- La esposa de un colega se fue con otra mujer. - interviene mi padre - Por él, bacán, dice que la otra le ha puesto casa, colegio para los hijos, buena vida, conviven las dos. A veces lo he acompañado a visitar. Todo es dinero en estos días. Por mí está bien que se casen.
- Seguro también a esa le saca la vuelta con otra mujer, viejo. - lo interrumpo - Es como tanto rojito que sale con discursos gastados pretendiendo llegar al poder. ¿Para qué quieren poder, si luego no saben qué hacer con él?
- Putamadre, Javier, qué despierto es tu muchacho. Aprenderá rápido en la planta. Facundo, cuándo te recibas, serás jefe de logística.
Me había pasado la mañana invocando al Hammer of the Gods, a cuestas del temblor en todas las ventanas de la casa. Quise continuar con algo de The Who, pero tenía que completar una monografía. Esos cuarenta asientos me hubieran salvado el primer semestre de Contabilidad I; sin embargo, no-me-dio-la-gana.
No pensaba volver a la universidad. Miraba una y otra vez al escritorio, al archivador, a las ridículas y gigantes hojas del Libro Mayor, los ejercicios sobre dinámica de cuentas que Rocío me dio. “Sí, pero apúrate, que el profe está por llegar” – me dijo, cuando le pedí prestadas las hojas con la casuística contable, llamada monografía, que veía por primera vez y que el catedrático había entregado una semana antes.
He perdido la cuenta de los días, supongo que debe ser jueves, porque ayer fue un día de miércoles. Hoy mi madre llegará tarde del trabajo. El pulpo, cual un sol, se aferra con sus brazos gigantes al mar, como si el cielo, como si el agua, y parece que la marea del viento se lo lleva a un altamar que nunca oyó de costas. El sol agoniza sanguinolento en mi ventana y no hay nada que pueda hacer. Me entiendo sádico por ser amante del ocaso, por deleite que me trae ver a Apolo desangrarse cada tarde.
La llamé hace quince minutos, debe estar por llegar. La calle está de luto y los señores de la compañía eléctrica han prendido cirios en honor al Dios muerto. En la ciudad se vive el velorio más grande del mundo. Escucho sus tacones subiendo por las gradas, mi corazón late diez veces por cada paso que ella da. Tengo las manos húmedas, olvido todo lo que había pensado decirle y simplemente le abro la puerta.
- Yo nunca beso a los clientes en la boca. Contigo me pasa algo especial. - Me quedo callado. Su acento peninsular me cautiva.
- Tú también eres especial para mí, Maja.
- ¡Pues hombre! ya te dije que no me llameís así.
Sólo cuando salí a la calle me di cuenta que debí haberme bañado. Ese olor de mujer, que no es perfume, mezclado tabaco y alcohol; me recordaban que fueron docientos cincuenta soles, el color níveo de su piel, que el preservativo se rompió, que nunca había tenido una lengua tan adentro, la tristeza en sus ojos.
Rodrigo dice:
tienes q ayudarme
Facundo dice:
Está bien, te lo diré: Rodrigo no ha terminado con esa chica, han estado teniendo relaciones sin protección y ahora está embarazada.
Carol dice:
esto es muy fuerte, Jimenez
Rodrigo dice:
JURAME que no le dirás nada a Carol
JURAMELO
Facundo dice:
Me ha pedido que lo ayude a buscar un lugar para hacer el aborto.
Carol dice:
y cuál es nombre de la tipa?
Facundo dice:
tú sabías que esa flaca era bien pendeja
Rodrigo dice:
le he dicho que lo que paso no puede continuar
que no nos podemos fregar la vida
y que quiero a otra chica
Ahí es cuando comenzó a amenazar con tenerlo
putamadre
Facundo dice:
Se llama Rocío, estudia con nosotros.
pero él te quiere, Carol, daría la vida por ti.
¿Por qué me sujetas del brazo? Carol, yo soy peor que Rodrigo. Eres bonita, me gustabas, sí; pero ya no te soporto. Tus manos suaves, no tienen el mismo encanto. Rubicunda, encantadora, Carol, has perdido algo. Ahora me fijo más en tus incisivos superiores torcidos; te odio cuando sonríes. No sé qué hacer contigo.
Rodrigo dice:
con que se lo atora su jefe...
esta bueno
pero
creo q te falta desarrollar a los personajes
Facundo dice:
sí, lo que leíste es un borrador
Rodrigo dice:
como se titulara??
Facundo dice:
"Washington está muerto"
Rodrigo dice:
no me gusta
Facundo dice:
y qué tal:
"Ya me llegó al pincho escribir un cuento"
Rodrigo dice:
jajajajajaa
pendejo
- Esa esta rica - pensaba Washington, viendo su escote, sus piernas imprescindibles para el concreto, para la foto nocturna; para los periódicos, los policías, los taxistas; para el frío y la luz amarillenta de los postes.
- ¡Veinte soles, papi! ¿Vamos? - Ella mira los ojos de todos los hombres que pasan cerca, adivina sus intenciones. Hoy hay que pagarle al mayor Ferré.
- Muy caro - responde cortante, sin dejar de caminar.
- Te puedo cobrar quince, nada menos. - Cogiéndolo de la mano, gesticula sensualmente cada palabra, mientras sus pechos crecen, se inflan ante los ojos de Washington que se ha dado vuelta al sentir la mano extraña, y se encuentra con el escote bajo su nariz.
- Ya, mi carro está en una playa a una cuadra, vamos.
- No es así, papi. Tenemos que ir a mi local, aquí a la vuelta. Sígueme.
Entramos a un complejo habitacional que es más oscuro a cada paso. Ella toca la puerta de un departamento que no llama mucho la atención. Le abren, entro tras ella. Le pago, ella entrega el dinero a una mujer muy grande, que a cambio le da un preservativo sin marca, envuelto en papel higiénico. Cuento mi vuelto, treinta y cinco soles. El lugar está divido por planchas de madera y cortinas. Pasamos a uno de los improvisados cuartos de triplay, hay una cama, una silla y un vaso; son flores de Ruda.
- Tienes que apurarte porque aquí botan.
Se ha subido la minifalda, su tanga está en la silla, a lado de la puerta, junto al pantalón sin truza. Ella mira al techo, de costado, a su reloj, Quiero hacerle sentir placer, quisiera que grite aunque sea de dolor, que sienta algo por mi causa. Se ha puesto encima mío y su tetamenta aguada, caída y enorme se desparrama en mi cara. Mientras ella mueve las caderas para hacerme venir más rápido.
- Así es, Facu, estos trabajos dependen de las amistades.
- Estoy cansado, no jodas, Javier.
- Vuelve a hablarme así y te parto a patadas, mocoso de mierda. La culpa la tiene tu madre, por engreírte tanto. Galván va a llegar en cualquier momento. ¡Apúrate, carajo!
- Ya, ya bajaré. Además todavía no me he bañado.
El capitán Jimenez nunca quiso que su hijo postule a la escuela de oficiales; a él nunca le gustó ser policía. Sin embargo, lo hizo ingresar, llamadas por aquí, regalos por allá, sobornos más o menos importantes; al final, el hijo tendría que limpiar el nombre manchado en un incidente confuso en Ayacucho a mediados de 1987.
- ¿Dónde está este mierda! ¡Facundo! ¡Baja, carajo!
Le debieron dar de baja, pero sólo lo mandaron a Puno por 10 años, después a Tingo María por 5 años más. Nunca volvió a ascender. El único contacto que tenía con su hijo era por vía telefónica. Las conversaciones con Facundo, con el paso del tiempo, giraban en torno a dinero.
- Vago de mierda. Galván ya llegó, más te vale que ahora no las cagues. Tu majadería de desertar de la escuela nos ha costado mucho ya.
- Yo no soy vago, oe. Estudio Contabilidad.
El reencuentro de padre e hijo no fue emotivo. Tal vez todavía no se ha dado, los Jimenez no se pueden encontrar; en su casa, en sus mundos internos irreconciliables. Facundo y Javier saben, en el fondo, que algo, no importa qué, tienen que hacer.
Mierda. ¡Cómo hace bulla este catre! Esta ruda huele a mierda. Mierda, su cabello huele a mierda. Mierda, todo esto es una mierda. Después no tendré plata, y este polvo ni siquiera me está gustando. Mierda, mierda, mierda, mierda... ah... No, ni siquiera puedo venirme. Pa mi que esta gorda es torta, mierda. Gorda de mierda, pendeja. Machorra, pendeja.
- ¿Ya terminaste?
- No.
- Ya terminó el tiempo.
- Putamadre, hazme una paja entonces.
- No, ya me tengo que ir.
Me quiero bañar, carajo - Pienso mientras me abotono la camisa. Estoy sucio, este olor me da náuseas, lo siento en medio del cerebro. ¡Chuchasumadre! - digo, casi grito; cuando después de ponerme el pantalón, he notado que me han robado el vuelto. No tengo ni para el pasaje, carajo, este lugar es bravo...
- ¡Tú! ¡Mi plata, carajo!
- ¡Qué te pasa, huevón! - Me grita la prostituta que me distrajo mientras me vaciaban los bolsillos.
- ¡Mi plata, mierd...! - Le doy un puñete en el pómulo, su compañera sale corriendo, gritando algo que no comprendo. El segundo golpe, dirigido a su garganta para cortarle la respiración, es fallido, porque el primero la ha derribado. Apenas la veo tirada en la vereda, me preparo para darle una patada en el vientre, pero una bala precede a un carajo a veinte metros de mí.
Putamadre. No voy a morir aquí. No por treinta lucas, mierda. Mi visión periférica está acelerada, como cuando fumo yerba. Todo es veloz, pero no estoy consciente. La parca, para algo tienen que servir estos cojudos.
- Me han asaltado a tres cuadrás de aquí, con arma de fuego. Dos putas y su caficho.
- Suba a la móvil, vamos a peinar la zona.
Cuatro gatos negros rumbo a la comisaría de los reptiles. Negros gatos manchados de rojo. Rojos gatos negros, manchados de sangre. Sangre mensual, violencia vaginal. El anal es para mi marido, no lo doy. Cuatro gatos cubiertos de pólvora, maullando desventuras salvajes. La conchesumadre le ha dado mis treinta lucas al tombo. Colas erizadas.
- Este huevón está armado, carajo, ha disparado. No sean pendejos, esa cutra que han recibido es lo que me han choreado - Una de las putas, la que no está herida, se saca un zapato y me da en la cabeza con el taco, la sangre me cubre un lado de la cara. El faite de la pistola se me quiere tirar encima, pero el tombo grita: ¡Ya, ya, ya, carajo! Lárguense, no les quiero ver la cara. - ¡Verde! ¡Sucio policia, verde! Ojalá que a tu hijo le saquen la mierda. Te vendes por dinero. ¡Maldito, verde!
Me quiero bañar, mierda. No quiero llorar, carajo. Sólo quiero bañarme. ¡Qué he hecho! No debí permitirlo. Sucio Galván, viejo de mierda. Viejo conchesumadre. Hijo de puta.
- Lo trataré como el hijo que nunca tuve, Jimenez. Lo dejas en buenas manos.
Soltero maduro, mierda, mierda, mierda, mierda. Siento que todo mi cuerpo hace implosión, Hay un agujero negro en mí. Debí sospecharlo desde que vino a la casa.
- ¿Qué te parece el matrimonio homosexual, Facundo? - me dijo Galván
- No sé para qué se quieren casar, los matrimonios ya no funcionan, cabros ilusos. Que se casen si quieren, pero que no se divorcien, que se jodan.
- Ja, ja, ja. Qué chico inteligente. - Sonríe con su cara estirada.
- La esposa de un colega se fue con otra mujer. - interviene mi padre - Por él, bacán, dice que la otra le ha puesto casa, colegio para los hijos, buena vida, conviven las dos. A veces lo he acompañado a visitar. Todo es dinero en estos días. Por mí está bien que se casen.
- Seguro también a esa le saca la vuelta con otra mujer, viejo. - lo interrumpo - Es como tanto rojito que sale con discursos gastados pretendiendo llegar al poder. ¿Para qué quieren poder, si luego no saben qué hacer con él?
- Putamadre, Javier, qué despierto es tu muchacho. Aprenderá rápido en la planta. Facundo, cuándo te recibas, serás jefe de logística.
Me han ofendido mucho
y nadie dio una explicación.
¡Ay! Si pudiera matarlos,
lo haría sin ningún temor.
Pero siempre fui un tonto
que creyó en la legalidad.
Ahora que estoy afuera
ya sé lo que es la libertad.
- Oe, Jimenez, ¿Sigues con la Rocío?
- No
- Ah, es que la he visto agarrando con otro.
- No
- Ah, es que la he visto agarrando con otro.
- Chucha.
- ¿Qué pasa?
- Terminamos ayer.
- ¿Qué pasa?
- Terminamos ayer.
- Eres muy pavo, huevón, tienes que apendejarte. ¿Siquiera te la tiraste? - Rodrigo y yo somos muy distintos, pero algo nos une más allá de los gustos musicales.
- Irá a la fiesta cachimbo, lo sé.
Rodrigo dice:
no estoy ni a favor ni en contra
no me interesa.
no estoy ni a favor ni en contra
no me interesa.
Facundo dice:
Yo estoy a favor sólo por una razón, el más fuerte tiene que sobresalir siempre, estos cojudos están permitiendo que otras especies vivan tranquilas. Ojalá las vacas evolucionen y dominen la tierra, carajo. Reemplacen a los humanos, y este sea un lugar mejor.
Yo estoy a favor sólo por una razón, el más fuerte tiene que sobresalir siempre, estos cojudos están permitiendo que otras especies vivan tranquilas. Ojalá las vacas evolucionen y dominen la tierra, carajo. Reemplacen a los humanos, y este sea un lugar mejor.
Rodrigo dice:
jajajajaajjajajajaja ya estas hablando huevadas
Vamos a comer parrillada
jajajajaajjajajajaja ya estas hablando huevadas
Vamos a comer parrillada
Facundo dice:
Vamos carajo!
Vamos carajo!
- Es una broma, verdad? - Carol se ve indefensa.
- No, en serio, puedes ir a verlo. - Le acabo de decir que Rodrigo se está tirando con otra en el baño. Carol era su pareja en la fiesta.
- No, en serio, puedes ir a verlo. - Le acabo de decir que Rodrigo se está tirando con otra en el baño. Carol era su pareja en la fiesta.
- Es un imbécil, Jimenez, esta no se la voy a pasar por alto.
- Él te quiere, Carol, sólo que no se puede controlar. (Tú me gustas, lo estoy traicionando)
- Él te quiere, Carol, sólo que no se puede controlar. (Tú me gustas, lo estoy traicionando)
Rodrigo dice:
nose kien mierda fue
pero si no me timbrabas
nose kien mierda fue
pero si no me timbrabas
la kgada
carol me encontraba en accion
carol me encontraba en accion
Facundo dice:
con las manos en la masa
con las manos en roxana
con las manos en la masa
con las manos en roxana
Rodrigo dice:
jajajaja
si
GRACIAS
eres mi hermano
jajajaja
si
GRACIAS
eres mi hermano
No pensaba volver a la universidad. Miraba una y otra vez al escritorio, al archivador, a las ridículas y gigantes hojas del Libro Mayor, los ejercicios sobre dinámica de cuentas que Rocío me dio. “Sí, pero apúrate, que el profe está por llegar” – me dijo, cuando le pedí prestadas las hojas con la casuística contable, llamada monografía, que veía por primera vez y que el catedrático había entregado una semana antes.
He perdido la cuenta de los días, supongo que debe ser jueves, porque ayer fue un día de miércoles. Hoy mi madre llegará tarde del trabajo. El pulpo, cual un sol, se aferra con sus brazos gigantes al mar, como si el cielo, como si el agua, y parece que la marea del viento se lo lleva a un altamar que nunca oyó de costas. El sol agoniza sanguinolento en mi ventana y no hay nada que pueda hacer. Me entiendo sádico por ser amante del ocaso, por deleite que me trae ver a Apolo desangrarse cada tarde.
La llamé hace quince minutos, debe estar por llegar. La calle está de luto y los señores de la compañía eléctrica han prendido cirios en honor al Dios muerto. En la ciudad se vive el velorio más grande del mundo. Escucho sus tacones subiendo por las gradas, mi corazón late diez veces por cada paso que ella da. Tengo las manos húmedas, olvido todo lo que había pensado decirle y simplemente le abro la puerta.
- Yo nunca beso a los clientes en la boca. Contigo me pasa algo especial. - Me quedo callado. Su acento peninsular me cautiva.
- Tú también eres especial para mí, Maja.
- ¡Pues hombre! ya te dije que no me llameís así.
Sólo cuando salí a la calle me di cuenta que debí haberme bañado. Ese olor de mujer, que no es perfume, mezclado tabaco y alcohol; me recordaban que fueron docientos cincuenta soles, el color níveo de su piel, que el preservativo se rompió, que nunca había tenido una lengua tan adentro, la tristeza en sus ojos.
Rodrigo dice:
tienes q ayudarme
Facundo dice:
Está bien, te lo diré: Rodrigo no ha terminado con esa chica, han estado teniendo relaciones sin protección y ahora está embarazada.
Carol dice:
esto es muy fuerte, Jimenez
Rodrigo dice:
JURAME que no le dirás nada a Carol
JURAMELO
Facundo dice:
Me ha pedido que lo ayude a buscar un lugar para hacer el aborto.
Carol dice:
y cuál es nombre de la tipa?
Facundo dice:
tú sabías que esa flaca era bien pendeja
Rodrigo dice:
le he dicho que lo que paso no puede continuar
que no nos podemos fregar la vida
y que quiero a otra chica
Ahí es cuando comenzó a amenazar con tenerlo
putamadre
Facundo dice:
Se llama Rocío, estudia con nosotros.
pero él te quiere, Carol, daría la vida por ti.
¿Por qué me sujetas del brazo? Carol, yo soy peor que Rodrigo. Eres bonita, me gustabas, sí; pero ya no te soporto. Tus manos suaves, no tienen el mismo encanto. Rubicunda, encantadora, Carol, has perdido algo. Ahora me fijo más en tus incisivos superiores torcidos; te odio cuando sonríes. No sé qué hacer contigo.
Rodrigo dice:
con que se lo atora su jefe...
esta bueno
pero
creo q te falta desarrollar a los personajes
Facundo dice:
sí, lo que leíste es un borrador
Rodrigo dice:
como se titulara??
Facundo dice:
"Washington está muerto"
Rodrigo dice:
no me gusta
Facundo dice:
y qué tal:
"Ya me llegó al pincho escribir un cuento"
Rodrigo dice:
jajajajajaa
pendejo
He muerto muchas veces
acribillado en la ciudad,
pero es mejor ser muerto
que un número que viene y va.
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