El haber Nacido en medio de la Primera Guerra Mundial, hizo que creciera como uno de los hombres mas pacifistas, dijo en una entrevista. Su inclinación literaria siempre fue evidente, terminó de escribir su primera novela a los 9 años, “No tengo idea de lo que fue, pero sí recuerdo que era una cosa muy lacrimosa, todo el mundo moría al final…” y hubo cierto médico que le recetó dejar de leer. “Había que cogerme del cuello y sacarme un poco al sol, porque yo leía y escribía demasiado”.
Hablar de la obra de Julio implica el serio compromiso de jugar. El mira al mundo con ojos de niño, nunca aceptó las cosas como le eran dadas, las saca de sus casillas y al jugar con ellas encuentra las respuestas que necesita. Las cosas verdaderamente difíciles son otras distintas, todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento. Mirar, por ejemplo, o comprender a un cerdo o a un gato – El perseguidor. Inventó al cronopio, creativo, desordenado y bullicioso, frente a los famas; ordenados y seguros, y a las esperanzas, pasivas. Todos ellos compartiendo el mismo espacio en situaciones en las que por medio del humor se trata de “ablandar el ladrillo de todos los días”.
Fue un innovador de las técnicas de relato. “Continuidad de los parques” no se trata exactamente el autor, sino de un personaje que representa el lector; en efecto, tenemos una realidad primaria representada por un hombre que está absorbido en la lectura de un libro, y una realidad secundaria constituida por la escena que se desarrolla en dicho libro. Ambas se funden y al final del breve relato, el hombre que estaba leyendo el libro, es asesinado por un de los personajes del mismo.
Fue un gran maestro, en el cuento corto, sin embargo su obra cumbre es una novela: Rayuela. Desde su aparición en 1963 causó polémica, por su contenido y estructura, pero es esta última la que causó más extrañeza. Al principio se advierte que contiene dos libros; el primero se deja leer en la forma corriente y termina en el capítulo 56, pudiéndose prescindir del resto; el segundo libro empieza por el capítulo 73 y continúa en el orden que se indica al pie de cada capítulo. El quiere que el lector se involucre en la experiencia creadora del autor, puesto que finalmente uno puede leer el libro en la forma que desee. Se opone a la novela tradicional que solo transmite un mensaje. Esta obra es considerada la antinovela. Durante la historia se puede apreciar a los personajes buscando el sentido de su vida, cada uno busca su “cielo”, como si saltaran una rayuela, solo que el tejo lo lanza el destino.
Rayuela
Rayuela, capítulo 7.
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
El Canto de los cronopios.
Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por la ventana, y pierden lo que llevaban en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.
Cuando un cronopio canta, las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no comprenden mucho su arrebato y en general se muestran algo escandalizados. En medio del coro el cronopio levanta sus bracitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que la canción del cronopio es Salomé desnuda danzando para los famas y las esperanzas que están ahí boquiabiertos y preguntándose si el señor cura, si las conveniencias. Pero como en el fondo son buenos (los famas son buenos y las esperanzas bobas), acaban aplaudiendo al cronopio, que se recobra sobresaltado, mira en torno y se pone también a aplaudir, pobrecito.
Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por la ventana, y pierden lo que llevaban en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.
Cuando un cronopio canta, las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no comprenden mucho su arrebato y en general se muestran algo escandalizados. En medio del coro el cronopio levanta sus bracitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que la canción del cronopio es Salomé desnuda danzando para los famas y las esperanzas que están ahí boquiabiertos y preguntándose si el señor cura, si las conveniencias. Pero como en el fondo son buenos (los famas son buenos y las esperanzas bobas), acaban aplaudiendo al cronopio, que se recobra sobresaltado, mira en torno y se pone también a aplaudir, pobrecito.

1 escupitajos:
Bravo.
Julio Cortázar es un padre.
Sabina*
(También voy al concurso)
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